FAMILIA

Mami, déjame ayudarte

por Yohana Dennen

«¿Qué medicina le das a tus hijos para que te ayuden? Me cuesta tanto que los míos muevan un dedo en la casa, en el parque, en la playa. Me puedes decir ¿cuál es tu receta?». Una mamá desconocida se acercó a preguntarme cómo mis hijos tan chiquitos me ayudaban con el cargamento playero correspondiente.

Honestamente, era un viernes por la tarde y venían varios amigos a celebrar el cumpleaños de mi esposo y ya se imaginarán la escena donde todas las mamás queremos que la casa luzca decente para recibir a nuestros amigos, cuando en medio de mi locura por ordenar la casa, el más chiquito de mis hijos cuando tenía 2 años y medio me dijo: «Mami, déjame ayudarte».
Creo que me paralicé por unos segundos por la ternura de la petición de mi hijo, pero también sentí como una especie de regaño interno donde un pequeñín de 2 años en un arranque de cariño me dijo en su idioma: «no tienes que hacerlo TODO tú sola». Efectivamente, las cosas no pasan por casualidad y, aunque dicen por ahí que todas las mamás tenemos un sexto sentido para descubrir las cosas que ayudan a nuestros hijos a ser mejores, creo que ese descubrimiento no ocurre «antes» de ser mamá, sino «durante» el recorrido que todas hacemos mientras ejercemos la maternidad. A veces, hay que darse cuenta también que aunque te leas todos los libros educativos del mundo, son nuestros propios hijos los que nos dan lecciones que debemos aceptar con humildad y que hace de este proceso educativo un enriquecimiento enorme tanto para los papás como para los hijos.
Ese acontecimiento inocente pero oportuno ocurrido un viernes por la tarde, me recordó que mis papás me inculcaron que tus hijos no tendrán éxito por lo que tú hayas hecho por ellos, sino gracias a lo que les hayas enseńado a hacer por sí mismos. Por tanto, aunque no existe una receta o medicina mágica que transforme a nuestros hijos en niños colaboradores, les puedo decir que si nosotros no animamos a nuestros hijos a que ayuden en su casa desde pequeñitos, les resultará muy difícil cuando crezcan que puedan preocuparse por las necesidades de los demás.
Entonces, ¿qué hicieron mis papás para desarrollar en nosotros la capacidad de estar pendiente del otro siendo nuestra casa la principal escuela de responsabilidad a través de encargos pequeńos? Aquí les dejo, algunos ingredientes que nos ayudarán en esta tarea:
1) Todo Papá debe empezar por dar el ejemplo: no hay nada que motive más a los nińos que imitar lo que hace su papá. Por lo tanto, si ellos ven que la función de su papá va más allá de ofrecer un salario quincenal o mensual para sostener a una familia, y observan que su papá realiza las tareas del hogar sin complejos ni complicaciones ayudando a su esposa con la casa y con sus hijos, los nińos crecerán bajo esa misma imagen y harán lo mismo.
2) Ayudar no es cosa de nińas: antes se creía que las tareas del hogar correspondía exclusivamente al sexo femenino o que se perdía masculinidad si un hombre cocinaba o ayudaba en las labores de la casa. Actualmente, los roles de los esposos han cambiado positivamente en este sentido y, se observa que cuando los papás están más interesados en trabajar en equipo sin importar quién hace más o menos ni diferenciando las tareas en femeninas o masculinas, los hijos terminan siguiendo el ejemplo de sus progenitores.
3) Motivar el esfuerzo sin importar el resultado: todas las mamás sabemos que si nosotras hacemos las cosas, nos ahorramos tiempo y todo saldrá perfecto, pero es imposible que los nińos aprendan a colaborar si no dejamos que ellos lo hagan solitos y se vayan perfeccionando a medida que crezcan. La práctica hace al maestro. Por eso, para que ellos sean más habilidosos en las tareas del hogar, tenemos que dejarlos que practiquen hacer una cama (aunque se le note una arruga), recoger los juguetes así se queden unos unos carritos rodando en el lugar equivocado, arreglen los zapatos aunque no pongan juntos los que corresponden, etc.
4) Dar encargos de acuerdo a la edad y variarlos cada cierto tiempo: cada quien conoce a su hijo (a) y sabrá qué encargos puede hacer de acuerdo a sus capacidades. De todas formas, en internet hay miles de sugerencias de las distintas tareas o encargos caseros clasificados por edades y nos invita a cambiarlos cada cierto tiempo para que los nińos no se aburran haciendo siempre lo mismo.
La clave del éxito para tener niños más colaboradores está en que tus hijos sientan que su casa es tarea de todos, que cada uno tenga un rol protagónico por muy pequeńo que sea y que noten que su ayuda (independientemente de la edad y del resultado) beneficia a todos los integrantes de la familia. Hoy, las invito a que seamos más pacientes. Dejemos que vayan aprendiendo aunque no salga perfecto en los primeros intentos y, poco a poco, ellos mismos se sentirán orgullosos de sus resultados. ¡Te sorprenderás de las cosas que tú hijo puede hacer con autonomía e independencia sin tú darte cuenta!
Yohana es Abogado, esposa de Pat y mama de Thomas y Michael. Actualmente vive en Estados Unidos con su familia y se dedica a “humanizar” la rutina familiar con alegría, creatividad y buen humor.