EDUCACIÓN

Los celos entre hermanos

por Claire Pérez de Scannone

Hoy he querido dedicar este artículo a los llamados «celos» entre los hermanos. Existen distintas causas por las cuales los niños manifiestan celos y lo hacen de diferentes formas, a veces ni siquiera nos damos cuenta que lo que les pasa cuando presentan una conducta que no deseamos podrían ser perfectamente «celos».

Los celos no siempre se han entendido bien, generalmente los hemos catalogado como algo malo que hay que extirpar lo antes posible, sin embargo el conjunto de sentimientos y actitudes que se engloban en la palabra celos merecen de estudio por parte de los padres cada vez que estos se presenten en los hijos.

Celos son: competencia, pequeñas envidias, sentimientos de desviación de cariño, aparente falta de afecto, atisbo de sentimiento de responsabilidad de hermano mayor, introducción del término «comparación» en el ambiente familiar, etc.

Muchas de las conductas «malcriadas» que etiquetamos como tal en nuestros hijos, podrían solucionarse cuando solucionamos la causa que lo está provocando como cuando alguno dice alguna pesadez a un tío u abuelo, pataletas, regresiones madurativas (dormir con papa y mamá, no controlar esfínteres, retomar chupón…) y comportamientos violentos con los demás (lanzar cosas, empujones…) si éstos provienen del sentimiento de falta de afecto, falta de atención, comentarios comparativos, etc; entonces los padres, abuelos, tíos, debemos revisar lo que sucede alrededor del niño y ayudarle revirtiendo lo que está causando la conducta con la que logra llamar la atención del adulto.

Primero que nada no solucionamos el problema cuando le damos atención al niño al este presentar la conducta inadecuada. Las conductas inadecuadas, ni las regresiones se deben permitir, es decir se debe hacer entender al hijo según el estilo de crianza que aplicamos que no puede actuar así. Si ignoramos los malos comportamientos de un hijo porque en nuestro interior sabemos que está llamando la atención, porque presenta celos y volcamos nuestra atención a complacer su petición (por la llegada de un hermano a la familia, ocupaciones de los padre por el trabajo o la casa, etc) entonces estamos dando el mensaje de que cada vez que se comporte mal logra su objetivo «atención de sus padres».

Luego entendiendo esto, es importante que los padres estén alineados en la «forma» en como van a sancionar la conducta inadecuada. En nuestro caso hemos logrado hacer uso del Time Out, herramienta que ayuda a reflexionar al niño sobre lo que ha hecho, aleja al niño de la cosa, persona o situación que ha detonado el comportamiento y le permite calmarse (esto, previo estudio del cómo ha de aplicarse) de modo que nuestros hijos saben que tanto papá como mamá estarán de acuerdo y lo aplican de la misma manera. Es importante que los padres conversen primero los modos de educar para evitar que los hijos perciban que nadie tiene autoridad en casa, ya que si mamá regaña papá quita el regaño, la contradicción entre los padres no debe ocurrir.

Por último debemos razonar sobre los momentos en los que suelen aparecer las conductas, por ejemplo leí un caso donde la hermanita menor no dejaba que los hermanos mayores realizaran sus tareas en paz, así es que estos peleaban muchísimo con ella y se quebajan de este hecho. Los padres deberán entonces ingeniarse el modo en que la niña no moleste a sus hermanos durante la tarea (y estas cosas se pueden hablar, dialogar con los hijos para tratar de encontrar soluciones… a veces tienen las respuestas y así se sienten tomados en cuenta y perciben que sus padres se preocupan por este hecho que les está molestando, con lo cual se sienten queridos).

Antes de finalizar, voy a compartir algunos tips del material de donde me he inspirado para escribir este artículo:

Lo que hay que evitar:

– Verter toda la atención en el bebé porque los mayores «no necesitan tanta dedicación».

– Protestar delante de los demás hermanos, diciendo que el pequeño «nos tiene enamorados».

– Negarse a que los mayores ayuden a cuidar del pequeño.

– Elogiar constantemente las gracias del pequeño.

– Exigir por encima de las fuerzas de cada uno de los hijos.

– Comparar.

Lo que se debe hacer:

– Desviar la atención hacia el niño menos dotado.

– Felicitar a los mayores por su colaboración con el pequeño.

– Olvidarse de la mala noche que nos ha dado el bebé.

– Dar encargos a los mayores proporcionados a su edad, relacionados al nuevo hermanito.

– Crear entre los hermanos espíritu de equipo: cada quien tiene su puesto.

– Ayudarles a alegrarse por las cosas buenas del otro (lo primero es dar el ejemplo. Los niños deben ver que sus padres se alegran por las cosas buenas de los demás, sin envidia, etc).

– Observar las actitudes de los parientes y abuelos: ¡cuidado con las diferencias!

– Estar atentos a los regalos que se hacen.

– Valorar positivamente la más pequeña colaboración en las tareas de la casa.

– La disciplina es para todos. ¡Ojo con el vivo, el listo!

– Afrontar con alegría las pequeñas asperezas de la convivencia diaria.

– Volcarse en cariño hacia el niño que pasa «la gripe de los celos».

Un niño que se siente bien atendido y querido supera sin grandes dificultades estas crisis. El cariño de los padres no disminuye con el número de hijos, hay que hacérselos sentir. Hay que evitar las comparaciones, las excesivas felicitaciones a los más dotados de la casa y las preferencias por parte de quienes se rodean con nuestros hijos (abuelos, tios, nana, etc).

Los celos podrían durar hasta la adolescencia y aun más lejos, por eso no olvidemos que «la fuerza del amor apaga o disminuye cualquier celo».

Fuente: material programa de orientación familiar «primeras conversaciones» IFFD. FPF Venezuela.

 

Claire es esposa y mama de 4 hijos. Es educadora de profesión y es la creadora del blog hablemosobrefamilia.com. Tambien es representante de Canavox en Venezuela. Puedes seguirla y leer todos sus artículos en sus redes @hablemosobrefamilia