VIDA EN PAREJA

Los 10 asesinos del matrimonio

Por Hermann y Froila Degwitz

Tener una buena relación es difícil. Existen muchas conductas que sin darnos cuenta van matando el amor poco a poco. Aquí, una lista de esos principales “asesinos del amor”, y también una pequeña explicación de las actitudes que podemos tener para contrarrestarlos y mejorar la relación.

 

  1. Exceso de trabajo o compromisos: además de que no tenemos tiempo para el cónyuge, el exceso de trabajo u otros compromisos generan agotamiento físico que a su vez produce irritabilidad y descontento.

Resucitador: Tiempo de dedicación exclusiva en pareja. Los expertos recomiendan un mínimo de 14 horas semanales.

 

  1. Conflictos sobre la administración del dinero: pueden ser deudas, falta de presupuesto o discusiones por las distintas maneras de manejar el dinero. Debemos saber que, sin una buena comunicación, tanto el éxito como los reveses financieros generan conflictos.

Resucitador: Honestidad, claridad y confianza en el manejo del dinero. No tenemos que estar de acuerdo en todo, pero debemos tener la madurez suficiente para ser honestos y para confiar en nuestra pareja.

 

  1. Egoísmo (cáncer del amor): ¿Eres de las personas que solo toman? ¿Pasas el día concentrado en las cosas que sólo te conciernen a ti?

Resucitador: Trata de ser persona que da. Ejercítate en pensar en los demás, sobre todo en tu cónyuge.

 

  1. Falsas expectativas: Las falsas expectativas son una especie de ilusión fantasiosa que nos lleva a esperar del otro lo que no es capaz de dar. La mayoría de las veces se originan en una historia que armamos en nuestra cabeza sobre cómo deberían ser las cosas, pero no necesariamente están ancladas en la realidad.

Resucitador: Tener expectativas realistas, conocer al otro en sus virtudes y sus defectos y darnos cuenta de lo que es capaz de dar. Practicar la empatía: ponernos en los zapatos del otro y tratar de ver las cosas desde su perspectiva.

 

  1. Interferencia de terceros: puede ser la familia política o un grupo de amigos que se convierten en mala influencia y que te van alejando cada vez más de tu pareja. Si la mayoría de las peleas o conflictos se originan por alguna de estas razones es porque la influencia de estos terceros se está interponiendo en tu relación.

Resucitador: Tener orden en los afectos y prioridades. Para una persona casada lo más importante es su cónyuge, y debe tener la fortaleza de no dejar que terceros socaven su relación.

 

  1. Invadir el espacio del otro: puede ser por celos, control o dominancia. Estas actitudes demuestran falta de confianza y una actitud de inseguridad que es contraria al amor. Una persona que ama sabe respetar el espacio del cónyuge y su propio espacio pues reconoce la riqueza del encuentro.

Resucitador: Vivir en un clima de respeto y confianza. Reconocer que nuestro cónyuge es una persona individual y poder disfrutar de lo que cada uno aporta a la relación.

 

  1. Abuso del alcohol u otras drogas: es innegable que las adicciones matan el amor. Hay que saber leer las señales de alarma en nosotros mismos y nuestra pareja para poder atacar el problema a tiempo.

Resucitador: es imperativo buscar cuanto antes apoyo y ayuda profesional.

 

  1. Infidelidad y pornografía: son actitudes que hieren en lo más profundo de la relación pues constituyen una verdadera injusticia en la relación matrimonial: dan a otros lo que en justicia le corresponde al cónyuge.

Resucitador: Prudencia en las actitudes, y reconocer que todos somos capaces si no cuidamos nuestra relación.  La ayuda espiritual es necesaria si se va a transitar por un camino de perdón y reconstrucción.

 

  1. Frustración sexual: produce soledad y aislamiento. También puede degenerar en frustración afectiva.

Resucitador: hablarlo para evitar resentimientos. Reconocer que “Si no me lo dices no lo sé”. Conocer las necesidades emocionales del hombre y la mujer para poder complacerse mutuamente.

 

  1. Orgullo y soberbia: El orgullo es el veneno de cualquier relación.

Resucitador: compasión humildad y perdón. Evitar querer que todo se haga según nuestro parecer y creer que todo nos lo merecemos.