FAMILIA

La amabilidad es contagiosa

Por Yohana Dennen

Hace dos semanas se estrenó la película “Wonder” que representa la adaptación cinematográfica del best seller de R.J. Palacio que protagonizan Julia Roberts, Owen Wilson y el joven Jacob Tremblay. Trabajando sobre la base de uno de los libros más vendidos del New York Times, la película cuenta la historia de August Pullman, un niño con severas deformaciones faciales que deberá aprender a luchar contra la intolerancia de sus vecinos.

Cuando August acude a la escuela por primera vez, en 5º grado, sus padres afrontarán una realidad cruel y desesperanzadora que llevan ocultando a su hijo desde que era pequeño. Pero la tenacidad y amabilidad del joven lograrán un cambio profundo en sus semejantes, en una inspiradora y conmovedora historia de la vida real.

Si bien no es una película de Disney de princesas con finales felices, se las recomiendo ampliamente porque los padres somos responsables de sembrar en los hijos la semilla de la amabilidad.

Hace poco, vi un reportaje de la periodista Megyn Kelly, quien entrevistó a una familia de 6 hijos cuyos padres adoptaron 4 niños con necesidades especiales y, la mamá cuenta que cuando fue a llevar al colegio a uno de sus hijos que nació sin una oreja, hubo un silencio sepulcral en el salón de clases donde la reacción inicial de todos los niños del curso fue quedarse literalmente con la boca abierta al ver la deformidad física del nińo. Su hijo corrió al fondo del salón y se sentó en el último pupitre para esconderse mientras todos los demás compañeros de su clase sintieron horror y pena al verlo.

Estamos en un mundo donde la imagen, la belleza y la perfección son los ideales que guían nuestra vida y, sin darnos cuenta, estamos dejando de lado la capacidad de educar en la bondad y la aceptación de los demás con sus respectivas diferencias. Tanto la película como el reportaje periodístico hecho por Megyn Kelly nos refleja que ambas madres quieren transmitir al mundo que no es suficiente con decirle a nuestros hijos la frase repetitiva: “Be Nice” (Sé Bueno), sino que tenemos que ir más allá y nos dan tres puntos importantísimos que quisiera resaltar:

– Educar las diferencias: los padres somos expertos en inscribir a nuestros hijos en clases de deportes, ballet o pintura, pero rara vez educamos a nuestros hijos proporcionándoles información, fotos o visitando a un amigo o un miembro de la familia con necesidades especiales, para que nuestros hijos conozcan y comprendan que existen personas que nacieron con una condición genética o física que, en lugar de burla y comentarios hirientes, merecen todo nuestro cariño y respeto.

– Incluir a los demás independientemente de su condición o rasgos físicos: a veces creemos que con decirle a nuestros hijos “no te quedes paralizado mirándolo (a)” estamos siendo generosos y buenos cuando en realidad tenemos que dar un paso más. Tenemos que enseñar a nuestros hijos que todas las personas con sus retos físicos o genéticos son seres humanos como nosotros con emociones y sentimientos y, por eso, nuestra actitud debe tender a la inclusividad a través de hechos diarios concretos en el colegio, como por ejemplo: compartir la merienda o el almuerzo, sentarnos en el pupitre de al lado e iniciar una conversación, ofrecerle nuestra amistad o ayuda si observamos rechazo de los demás, etc.

– La bondad es una acción que para que se convierta en hábito requiere práctica: todos sabemos que las virtudes humanas no se adquieren de la noche a la mańana. Todas requieren esfuerzo y ejercicio habitual. Sin embargo, así como emitir un comentario hiriente puede dar pie a que otros se unan con más actitudes o expresiones burlescas, de la misma manera un acto bondadoso puede detener el conocido “Bullying” y generar una reacción en cadena de aceptación y amabilidad.

El actor Owen Wilson, expresó que la película nos viene a recordar que “la amabilidad es el lenguaje que el sordo puede escuchar y el ciego puede leer”. Por tanto, mientras la mayoría cree falsamente que hay que sentir pena por todas las dificultades que tienen los padres con nińos especiales, en realidad somos nosotros los que no hemos asimilado el tesoro escondido que hay detrás de cada una de estas familias cuya fortaleza y generosidad es de otra galaxia.

Hoy los invito a que vayan a ver la película, respondamos todas las preguntas e inquietudes que se puedan generar en nuestros hijos y pongamos en práctica que: 1) la amabilidad empieza por casa y, 2) somos nosotros los responsables de ir por el mundo y esparcirla valientemente en los corazones de los demás para que se vuelva contagiosa.

 

Yohana es Abogado, esposa de Pat y mama de Thomas y Michael. Actualmente vive en Estados Unidos con su familia y se dedica a “humanizar” la rutina familiar con alegría, creatividad y buen humor.