VIDA EN FAMILIA

En el día de los hermanos…

Por: MARÍA VERÓNICA DEGWITZ /

 

Los hermanos son compañeros de vida, son maestros, son confidentes, son amigos…

 

Pueden existir mil teorías sobre la competencia, sobre los celos, sobre la rivalidad o miles de otros problemas. También existen historias terribles de hermanos que en realidad no lo fueron. Sin embargo, yo reconozco que en mi vida mis hermanos fueron determinantes para convertirme en la persona que soy hoy. Por supuesto que hubo peleas y malos ratos (y bastantes… somos 7 jaja) pero fueron mucho más poderosos los momentos de amistad, de confidencia, de compartir. Cómo olvidar los bailes frente al espejo, los cambios de look que me hacían las mayores, las ganas con las que me pegaba a los planes de mi hermano (aunque a él no le hacía mucha gracia), los viajes en carretera, los programas de TV, los cuentos que escuchaba con atención y que los vivía como si fueran míos… Cada uno de mis 6 hermanos tuvo una parte determinante en mi vida, y tiene ahora una parte de mi corazón. ¿Cómo no querer eso para mis propios hijos?

 

Todos los días siento el peso de tener 4 hijos tan seguidos. No lo voy a negar, es fuerte y a veces acaba con mi paciencia. Pero cuando veo a los varones chutando una pelota, y a las niñas haciendo su saludo secreto, cuando veo cómo se acompañan y se defienden. Cuando los veo caminando hacia el colegio agarrados de la mano sabiendo que siempre tienen un compañero, digo que cualquier momento de caos valió y valdrá la pena.

 

A mis hermanos: los extraño cada hora de cada día. Nosotros somos testigos de esa frase que dice que en las familias grandes las penas se dividen y el amor se multiplica. A mis papás: gracias por regalarnos los unos a los otros, quiero que sepan que su sacrificio valió la pena.

A mis hijos: quiéranse, apóyense, defiéndanse… son ustedes contra el mundo. Más allá de los éxitos académicos, deportivos, lo que más nos hace feliz es verlos aprendiendo a quererse… porque si entre hermanos se quieren, después serán capaces de querer con todo el corazón a los que les rodean. Y allí está la verdadera felicidad.

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