EDUCANDO

Cómo educar en esperanza…

Por: MARÍA VERÓNICA DEGWITZ /

“Nunca prives a nadie de la esperanza, puede ser lo único que una persona posea”

 Madre Teresa de Calcuta

 

Muchas veces el futuro se ve negro. Ya sea por situaciones personales, sociales o políticas, hay momentos en la vida en los que no sabemos cómo ni por donde avanzar; y cuando somos padres de familia la situación se vuelve muy difícil porque tratamos de ocultar a nuestros hijos nuestros miedos y angustias para no preocuparlos y no robarles su niñez. En esos momentos ¿cómo educar en esperanza si siento que yo mismo no tengo esperanza en el futuro?

 

Hay una frase célebre que dice que la esperanza es lo último que se pierde, y en los momentos difíciles es importante recordar eso. Muchas veces ayuda mirar el camino recorrido: ya sea de una vida, de una familia, o de un país. Cuando nos invade la desesperanza es importante valorar los caminos y las luchas que nos han llevado hasta donde estamos, y reconocer que, aunque hemos perdido batallas, en ese camino hay belleza, hay alegrías y hay victorias.

 

Otras veces es importante mirar la grandeza del corazón humano para saber que siempre hay esperanza. Ver cómo las personas pueden superar adversidades, o pueden vivir en ellas con un corazón generoso es inspirador, y nos reafirma que, en las peores de las circunstancias, siempre, siempre, siempre hay algo por lo que luchar.

 

Educar en esperanza es mirar a nuestros hijos y reconocer que ellos son nuestra esperanza, que en nuestra labor diaria y cotidiana, que se vuelve difícil en las adversidades, estamos forjando futuro, estamos haciendo patria, estamos educando personas que ayudarán a cambiar al mundo. La familia es fábrica de esperanza, ojalá nunca lo olvidemos.

 

Educar en esperanza es enseñar a nuestros hijos que su vida tiene un propósito, que no estamos en este mundo solo para deambular en él. Y que, aunque en ocasiones se encuentren con obstáculos que parezcan imposibles de superar, la fuerza de voluntad de las personas es capaz de no rendirse siempre y cuando tengo algo por lo que luchar.

 

Y finalmente, para los que tenemos Fe, lo más importantes saber que la esperanza es la seguridad de que Dios es Padre, y nunca nos abandona. Que incluso en las circunstancias más adversas y en las situaciones más difíciles Dios actúa en los corazones y sabe sacar abundantes bienes.

 

Ojalá nuestros hijos puedan en un futuro ver hacia atrás y reconocer que en los momentos más difíciles tuvieron padres fuertes y valientes que les enseñaron a ver lo bueno, a luchar por lo que vale la pena y a nunca perder la esperanza.

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