LO QUE SE VE HOY EN DÍA

Tiempos de crisis… tiempo para crecer

Por: MARÍA VERÓNICA DEGWITZ /

Foto: Flickr/ Joseph Remedor

No es fácil ser padres de familia en Venezuela en estos momentos. La acentuada crisis política, económica y social va agotando a cualquiera y se va la vida tratando de buscar cualquier rinconcito de normalidad ante el caos.

 

Nuestros hijos nos miran: nos miran todo el día. No importa que estemos en guerra o en paz: somos su guía y su referente moral y eso conlleva mucha responsabilidad. Son momentos duros, y la verdad es que es difícil tratar de pintar otra realidad, sin embargo, no podemos perder de vista que nuestros hijos están observando y oyendo todo y debemos darles paz, tranquilidad, confianza y tratar de sobrellevar la crisis lo mejor que podamos.

 

En primer lugar hay que librarse de las culpas: hay que aceptar la realidad que nos tocó vivir y enseñar a nuestros hijos a hacer lo mismo. Muchas personas pueden pensar que por vivir una situación difícil están privando a sus hijos de otros privilegios, sin embargo yo creo que están ganando muchas otras cosas. Cuando afrontamos nuestra realidad le enseñamos a nuestros hijos que la vida hay que mirarla de frente, y estoy segura de que estamos educando más y mejor cuando sabemos vivir circunstancias difíciles y sobreponernos a ellas. El fin de la vida no es estar tranquilos… el fin de la vida es ser buenos, porque solo así conseguimos la felicidad, y es más fácil educar en virtudes cuando hay dificultades, porque nos hacemos resilientes, nos olvidamos de los caprichos y aprendemos a adaptarnos y a sobreponernos a cualquier obstáculo.

 

En segundo lugar es vital que en nuestro hogar se respire paz. Una paz que no proviene de no tener problemas, sino que viene de la esperanza en que las cosas mejorarán. Si nuestros hijos son pequeños debemos evitar involucrarlos en temas que todavía no entienden. Hay que preservar sus momentos de juego y de alegría; ante todo somos padres y debemos cuidar la niñez de nuestros hijos. Mientras van creciendo podemos explicarles lo que está pasando, siempre con palabras cariñosas, sin horrorizarlos ni angustiarlos. Es vital estar pendiente de las imágenes que ven o las cosas que oyen: hay que recordar que son niños y que su imaginación puede llevarlos a sitios muy oscuros si ven o escuchan cosas inapropiadas.

 

Lo más importante que podemos hacer es transmitirles que el cambio de la situación está en sus manos. Aunque no podamos acabar con la violencia o las injusticias, podemos ayudarlos a entender que su manera de acercarse al mundo y a los demás es lo que cuenta. Podemos ayudarles a escoger algunos juguetes para dar a los más necesitados, o preparar unas galletas para llevarlas a los niños de la calle. Podemos incluso animarlos a estudiar un rato con algún vecino al que le cueste alguna materia, o ayudar a cuidar a algunos niños mientras sus padres están en la lucha o en el trabajo. Es nuestra responsabilidad que nuestros hijos salgan de esta situación (porque VAMOS a salir) más fuertes, más generosos, más maduros.

 

Finalmente me gusta recordar unas palabras de una persona que quiero mucho: “Los tiempos de crisis son tiempos de crecer para adentro”… Aunque estoy fuera del país veo que eso es lo que está pasando con nuestras madres, con nuestros niños, con nuestros jóvenes: Venezuela está creciendo para adentro. A todas estas madres (mis amigas, mis colegas, mis compatriotas) les digo: las admiro. Su fuerza y su valentía, su sonrisa ante las dificultades, sus ganas de tener una mejor familia y un mejor país son inspiradoras. Sus hijos, tengan 1 año o 16, son niños y jóvenes forjados en la dificultad, en la lucha, y tendrán el coraje y el carácter de personas que no se amilanan, que no huyen y que sabrán apreciar y cuidar el resultado de estos tiempos: Una Venezuela que creció tanto para adentro que el corazón se le salió para afuera.

 

 

 

 

 

 

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Comments (2)

  1. Maria Antonia Diaz:

    Excelente punto de vista, gracias por animarnos a seguir echándole pichón, definitivamente que con los hijos nunca nos podemos cansar por más difícil que sea la situacion.

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