VIDA EN FAMILIA

El que llegue primero…

Por: MARÍA VERÓNICA DEGWITZ /

 

No se imaginan cuantas veces al día repito esta frase o alguna cómo esta. Son los recursos a los que debo acudir para que mis hijos (edades (8, 7, 6 y 3) puedan lograr ALGO que les he pedido. «El primero que llegue a bañarse gana»- «El que se coma todo es el rey» – «El que recoja más juguetes merienda primero». Y así.

A veces siento que está mal ponerlos a competir, porque creo que inconscientemente los estoy educando en una cultura competitiva, y con sus hermanos que es peor. Pero también entiendo que, si no exagero en su uso, es una manera de mantener la alegría en la casa y no estar gritando todo el día para que obedezcan.

El juego es un recurso educativo super importante.  Cuando lidiamos con niños pequeños, su manera de aprender y conocer es a través del juego: las canciones, los bailes, las rimas, son recursos muy utilizados en cualquier sistema educativo alrededor del mundo. Los padres deberíamos entonces aprovechar también este recurso no sólo para estimular la obediencia, sino para educar en otras virtudes como el orden, la laboriosidad o el compañerismo.

Además de educar, el juego nos ayuda a fortalecer las relaciones entre padres e hijos: un juego de pelota, un concurso de baile en la cocina, o una noche de juegos de mesa ayuda a nuestros hijos en su socialización, los ayuda a modelar sus emociones, a aprender a ganar y a perder, y por sobre todas las cosas sentirán que su casa es un hogar alegre en el que quieren estar y en el que se sienten a gusto y queridos.

El sentido lúdico en la familia se debe proteger así haya un hijo único o varios hermanos. Salir de la rutina y poner a nuestros hijos a recoger la sala mientras contamos el tiempo, o a establecer records de velocidad al vestirse en la mañana, es una manera de no volverlos locos, de educarlos en distintas virtudes y de enseñarles cuánto los queremos y lo bien que la pasamos con ellos…

Así que ¡a jugar!

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