EDUCANDO

Esclavos de lo inmediato

Por: MARÍA VERÓNICA DEGWITZ /

Vivimos en la epoca de lo inmediato. Todo es para ¡Ya! Las noticias se transmiten al segundo que pasan por las redes sociales, las compras por internet llegan al día siguiente a tu casa… no hay necesidad de esperar nada. Lo que no llega rápido sencillamente no sirve. Y nuestros hijos, nativos digitales, están creciendo en este remolino. Este video de Simon Sinek resume un poco las consecuencias que esta cultura de la inmediatez esta teniendo en los jóvenes de hoy en día y es importante verlo y reflexionar.

En nuestro diario vivir como familias también estamos adoptando esa cultura de la inmediatez. ¿Cuantas de nosotros no ha tenido discusiones con sus hijos porque «necesitan» una merienda YA? ¿Cuántos de nosotros no nos hemos acostado en la noche agotados porque tuvimos que pasar de una actividad a otra con nuestros hijos sin podernos siquiera sentar a conversar o sin tener un momento de tranquilidad? ¿Nos hemos convertido en papás que todo lo quieren para YA presionando a nuestros hijos, poniéndoles los zapatos porque ellos se lo ponen muy lento, o dándole la comida a un grandulón de 7 años porque «así termina más rápido»?

La principal consecuencia de esta forma de vida es simple: estamos criando niños que no son capaces de esperar. No son capaces de saber que a veces las cosas que valen la pena pueden tardar un poco más, no son capaces de entender que para recoger la siembra primero hay que sembrarla, regarla y esperar que crezca. En definitiva: no son capaces de entender que en la vida hay momentos en los que el resultado no se «ve» inmediatamente, y normalmente son esos momentos por los que vale la pena luchar.

Nos podemos preguntar entonces ¿Cómo salir de este remolino?¿cómo enseñar a nuestros hijos a esperar?

  1. En primer lugar podemos retrasar las gratificaciones. De una manera natural y sin drama: nadie se ha muerto por no comer una merienda diez minutos después. Cuando nuestros hijos nos exigen algo para YA, al menos que sea algo de verdad urgente, es bueno hacerlos esperar un poco. Así aprenden que ciertas cosas pueden tomar su tiempo, y ellos no se mueren de sed si en vez de tomar el agua en el carro, la toman 5 minutos después al llegar a la casa.
  2. En segundo lugar podemos involucrarlos en procesos que tomen tiempo (la naturaleza es una muy buen aliada para estos proyectos): podemos plantar una semilla y poco a poco ir viendo como crece, o hasta cocinar con ellos es una muy buena herramienta si implica esperar que una torta se hornee. Podemos incluso leer un libro por capítulos, todas las noches leer uno hasta que se termine. Este tipo de actividades pueden fomentar la paciencia y los pueden enseñar a asombrarse de los procesos y de cómo, con el pasar del tiempo, se pueden conseguir resultados espectaculares
  3. La ultima recomendación es tratar de no apurarlos: respetar sus tiempos. Sé que es difícil pues vivimos una rutina llena de cosas que nos exige correr de un lado a otro, pero el pasar todo el día apurando a nuestros hijos hace que no les enseñemos a hacer las cosas bien, por si mismos y a su tiempo. A veces es necesario plantearse si no estamos tratando de abarcar mucho en muy poco tiempo, y eso hace que nadie en la familia disfrute de lo que estamos haciendo porque siempre estamos apurados.

En este año 2017 vamos a proponernos aprender a esperar, y enseñar a esperar. Cuando sabemos esperar los resultados siempre van a tener un mejor sabor, y además le daremos a nuestros hijos la capacidad de entender que en la vida, lo que vale la pena, no solo requiere esfuerzo… también requiere tiempo.

¡Suerte!

 

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