LO QUE SE VE HOY EN DÍA

«La fiesta del año»

Por: MARÍA VERÓNICA DEGWITZ /

Mudarme de pais ha significado muchas cosas en mi vida, y lo más interesante ha sido aprender costumbres y modos de ser de otros stios, comparándolos con los míos y sacando lo mejor de cada uno. Uno de estos temas importantes que ha influido de manera importante en la educación de mis hijos, son las celebraciones.

Mi pais, Venezuela, es un país muy fiestero, somos alegres, amigueros y familiares y nos encanta una fiesta. Esto se traduce en un esmero especial cada vez que se va a organizar alguna celebración de cumpleaños, graduación, matrimonio, primera comunión, etc. Esto, sumado al hecho de ser un país que por mucho tiempo tuvo una bonanza económica gracias al petróleo, ha hecho que seamos un poco exagerados en nuestras celebraciones.

Las celebraciones son un elemento importante en la educación y crianza de nuestros hijos: por un lado es necesario mostrarles que sus cumpleaños o eventos especiales son importantes para nosotros, y que una manera de demostrarles nuestro amor es celebrarlos de una manera especial. Por otro lado, algunas de estas fiestas se han convertido en muestras de competencia entre los padres a ver quien puede mas, en detrimento de los hijos y de toda la sociedad.

Nunca se me va  olvidar estar en un consultorio odontológico y escuchar a dos mamás discutiendo sobre las fiestas del 1er año de sus hijos… cada una tratando de mostrar que la suya iba a ser más impresionante. Los niños ni siquiera caminaban y ellas discutían sobre si sería más impactante montar un circo o hacer un safari.

¿Dónde quedaron las tortas hechas por la mamá? ¿El juego de la silla? ¿Los sanduches que hacia la abuelita? ¿la ayuda de los hermanos inflando algunos globos? Esas celebraciones familiares que demostraban el amor en cada esquina, que decían: te queremos y por eso todos ponemos un granito de arena para que tu cumpleaños sea un día especial! Hoy en día  si la fiesta no asemeja un show de broadway no sirve.

Mucha gente al leer esto dirá: si tienen el dinero que lo gasten como quieran… Yo no creo que es así. Tenemos mucha responsabilidad con nuestros hijos, y con nuestra familia y amigos en la manera en que celebramos las ocasiones especiales. Somos responsables ante la sociedad con el tono que le ponemos a nuestras celebraciones: la sencillez, la alegría, los detalles bien cuidados y el buen gusto son importantes, y también es importante decir a nuestros hijos que las apariencias no son lo esencial, que las celebraciones deben ir acorde con la edad, que lo importante para nosotros son ellos y no impresionar a los demás.

Si pasamos todo esto por alto, y empezamos a realizar desde el primer año celebraciones exageradas, fuera de tono, en las que lo que se busca es competir y que sea «la fiesta del año» pueden imaginarse que queda para ese niño o niña a los 15 años…

Siempre hemos escuchado que el ejemplo es importante para educar a los niños, y creo que este tema, así como el tema de darles todo lo que pidan (prometo un articulo sobre esto pronto) son esenciales para que nuestros hijos sean buenos y felices. Si queremos hijos agradecidos, generosos, preocupados por su entorno y UBICADOS en el mundo en el que viven, debemos ubicarnos primero nosotros y volver a lo esencial: a celebrar de una manera especial olvidándonos de competir y de lo que dirán los demás…

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