EDUCANDO

Educando la empatía (o cómo cambiar el mundo un niño a la vez…)

Por: MARÍA VERÓNICA DEGWITZ /

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En los últimos días han rodado en las redes sociales historias increíbles de empatía. La del atleta que se sentó en el almuerzo con un niño autista que se sentaba solo todos los días, o la del estudiante de secundaria que le dio su premio a su amigo con parálisis cerebral. Son anécdotas inspiradoras que nos devuelven la fe en la humanidad, y sin embargo nos cuestionan a la vez. ¿Estamos enseñando a nuestros hijos a ser empáticos? ¿los estamos educando para ponerse en los zapatos de los demás, gozar con sus alegrías y sufrir con sus tristezas? Creo que no lo hacemos lo suficiente…

La empatía se define como la intención de comprender los sentimientos y emociones, intentando experimentar de forma objetiva y racional lo que siente otro. Soy una firme creyente en el poder de la empatía, creo que es una virtud que puede cambiar el mundo. La pregunta es ¿cómo hacer para criar niños empáticos que puedan preocuparse por lo que sienten los demás?

  1. En primer lugar hay que hablar mucho con ellos. Preguntarles sobre sus amigos, sobre lo que viven en el colegio o en el deporte. Explorar sus emociones pero también preguntar por los demás. A veces centramos toda la conversación en lo que ellos sienten y no somos capaces de preguntar cómo creen ellos que se puede sentir un hermano, o un compañero ante distintas situaciones.
  2. En segundo lugar debemos nosotros mostrar empatía en la misma familia. Es imposible enseñarlos a pensar en los demás si en nuestra misma familia nadie le presta atención al otro y estamos todos ensimismados en nuestras cosas. Los hermanos son la manera más fácil de mostrar empatía en la familia, ya que son sus pares y se pueden identificar más fácil con sus sentimientos
  3. En tercer lugar creo que hay que impulsarlos a ir más allá. A veces estamos tan embelesados con la bondad de nuestros hijos y con sus virtudes que no creemos necesario impulsarlos a hacer más. Motívalo a invitar a un niño que tenga pocos amigos, impúlsalo a preguntarle a su hermano como le fue en el colegio, sugiérele que se siente con alguien distinto a él en el almuerzo, haz que llame a un compañero que esté enfermo para saber si necesita algo. Todas estas experiencias lo harán sentir en carne propia lo que es preocuparse por los demás y no hay mejor enseñanza que esa.

No es suficiente con que nuestro hijos sean buenitos. No es suficiente con que no molesten a nadie. No es suficiente con que sean amigos de sus amigos. Si queremos de verdad hijos empáticos, que puedan cambiar el mundo, debemos enseñarlos a ir más allá: a defender al desvalido, a ayudar al que no puede… Sólo con grandes ideales haremos de nuestros hijos hombres y mujeres que sean capaces de ponerse en los zapatos del otro y acompañarlo… Y creo que eso bien vale la pena.

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Comments (2)

  1. Carola:

    Excelente Mariaverito!!! Me gustó mucho! Muy acertadas las recomendaciones y sencillas de llevar a cabo!
    El trabajo es largo y mucho, pero si nos lo proponemos, seguro que sembramos esa semillita del pensar en el que tengo al lado y en un futuro dará buenos frutos!
    Gracias!

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