EDUCANDO

Los abuelos son un tesoro

Por: MARÍA VERÓNICA DEGWITZ /

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En agosto se celebró el día de los abuelos, y fue un buen día para reflexionar sobre el rol que cumplen los abuelos en la familia. Dicen que para criar y educar a un niño hace falta una tribu… ¡Y no hay persona más importante en esa tribu que los abuelos! Ellos dan los consejos, la serenidad que da la experiencia, la historia, las raíces… el tiempo que pasan con los nietos es digno de cuidar y respetar.

 A veces nos encontramos con personas que limitan o ponen demasiadas reglas al tiempo que pasan los niños con sus abuelos… a menos que vivan con ellos (en este caso son primeros educadores y hay que establecer reglas y límites para educar) es importante aprender a soltar un poquito y respetar ese tiempo.

Tenemos que entender que la relación con los abuelos es super enriquecedora para nuestros hijos porque les afirma su sentido de pertenencia, les da ideas sobre su pasado y su futuro y además les enseña a ser pacientes y a comprender el desarrollo de la vida. Pero este tiempo también es importante para los propios abuelos porque ellos ven en sus nietos la culminación de los logros de su vida, además les dan energía, les alegran la vida y ¡hasta los ponen a jugar!

Cuidemos la relación con los abuelos, tratemos de fomentarla así vivamos lejos. No hay recuerdos más tiernos que el tiempo pasado con los abuelos y todo lo aprendido con sus historias y anécdotas! y aprovecho para darles las gracias a los abuelos de mis hijos: mis papas, mi suegra y mi suegro que se que los cuida desde el cielo! Siempre están ahi para darnos una ayudadita y los quieren como nadie… Y a mis abuelos! los tres que me cuidan desde el cielo! y la que sigue aquí más buena que todos nosotros… Mil gracias!

Les dejo la oración para los abuelos escrita por Benedicto XVI… ¡Que vivan los abuelos!

 

Señor Jesús, tu naciste de la Virgen María, hija de San Joaquín y Santa Ana. Mira con amor a los abuelos de todo el mundo.
¡Protégelos! Son una fuente de enriquecimiento para las familias, para la Iglesia y para toda la sociedad. ¡Sostenlos! Que cuando envejezcan sigan siendo para sus familias pilares fuertes de la fe evangélica, custodios de los nobles ideales, hogareños, tesoros vivos de sólidas tradiciones religiosas.
Haz que sean maestros de sabiduría y valentía, que transmitan a generaciones futuras los frutos de su madura experiencia humana y espiritual.
Señor Jesús, ayuda a las familias y a la sociedad a valorar la presencia y el papel de los abuelos. Qué jamás sean ignorados o excluidos, sino que siempre encuentren respeto y amor.
Ayúdales a vivir serenamente y a sentirse acogidos durante todos los años de vida que les concedas.
María, Madre de todos los vivientes, cuida constantemente a los abuelos, acompáñalos durante su peregrinación terrena, y con tus oraciones obtén que todas las familias se reúnan un día en nuestra patria celestial, donde esperas a toda la humanidad para el gran abrazo de la vida sin fin. Amén.

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