LO QUE SE VE HOY EN DÍA

Un lugar para todos…

Por: MARÍA VERÓNICA DEGWITZ /

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La «integración escolar» no debería existir.

Antes de que se escandalicen por mi comentario, o me tilden de inhumana déjenme explicarme. Hoy en día existen instituciones educativas que practican la llamada integración escolar, que aceptan niños con ciertos problemas, discapacidades o condiciones especiales y los integran a aulas regulares. Otros colegios o escuelas se sienten incapaces de tratar estos casos llamados “especiales” y no practican la llamada integración.

En primer lugar quiero aclarar que entiendo la posición de todas estas instituciones que no cuentan con la capacitación necesaria para tratar casos diferentes. Reconozco que el problema no es de los colegios, ni las escuelas. El problema radica en toda la sociedad y como hemos convertido el proceso educativo en una producción en serie olvidando que es un proceso artesanal.

Para mi TODOS los niños son diferentes, y TODOS tienen necesidades especiales. Cada alma es única e irrepetible y nos hemos acostumbrado a exigir uniformidad en el tamaño, en la apariencia, en la conducta y en la manera de aprender y comportarse. El día que nos demos cuenta que la riqueza de ser humano esta en sus diferencias, que cada niño tiene algo único que aportar, que lo que nuestra sociedad ve como limitaciones, pueden ser potencialidades, pues allí aprenderemos de que se trata realmente educar.

        Nuestro sistema educativo tiene un grave problema: capacitamos a nuestros profesores a impartir un conocimiento y a pedir resultados exactos de todos sus alumnos. Nos olvidamos que no estamos educando clones, ni robots. Estamos educando seres humanos, y lo mas importante en este proceso educativo no es que puedan sacar la raíz cuadrada, ni que se memoricen las fechas de las grandes guerras. Lo mas importante del proceso es que cada niño pueda descubrir lo que le es propio y pueda desarrollarlo en su máxima potencia. Tenemos en nuestras aulas posibles músicos, oradores, economistas, futbolistas, chefs, escultores, filósofos, revolucionarios, y pare de contar. Y nuestra labor como papás y profesores es reconocer que cada niño tiene algo que aportar, y ayudarlo a sacar todas estas potencialidades que tiene dentro.

      Respeto profundamente las decisiones que toman los padres sobre la educación de sus hijos. Sólo ellos los conocen y saben que es lo mejor para ellos, sin embargo no debieran existir límites para educar a los niños. Cada niño debería poder estudiar en un lugar en el que pueda desarrollar sus aptitudes y habilidades. Cada niño es un lienzo en blanco y lo maravilloso de la educación es reconocer que TODOS tienen algo que aportar.

         Nos hemos quedado con la idea que lo mas importante es la disciplina, y no los hemos ayudado a desarrollar la empatía. Los hemos obligado a mostrar siempre resultados, y nos hemos olvidado de destacar la perseverancia. Hemos ejercido la represión y no los hemos ayudado a desarrollar su propio autocontrol. Los hemos educado en la salud reproductiva y no los hemos educado en el amor…

Cuando como sociedad aprendamos a reconocer a cada niño y su valor en su individualidad, nos daremos cuenta que la integración escolar no existe. Toda experiencia educativa ES integrada. Todos los niños merecen un lugar que los acoja y que los ayude a desplegar todas sus posibilidades. No puede ser algo opcional… al final no podemos olvidar que cada persona es un fin en si mismo, y cada uno de ellos merece la pena.

 

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