EDUCANDO

Algo más que buenos modales…

Por: MARÍA VERÓNICA DEGWITZ /

Está llegando la Navidad. Época de fiestas, celebraciones, familia, regalos, amigos y corredera. Pero también una época en la que a veces el materialismo se nos va de las manos… a nosotros y a nuestros hijos. Nunca voy a olvidar una navidad en la que uno de mis hijos después de recibir una cantidad de regalos de sus familiares se quedó llorando porque quería abrir mas regalos. Obviamente no era su culpa: ¿cómo puede entender un niño de dos años que tiene que ser agradecido y disfrutar lo que tiene, si apenas tiene la madurez para saber lo que es un regalo?

Lo que mas vamos a escuchar en esta época es que es importante que nuestros hijos aprendan a dar las gracias, pero para mi es preocupante que esto se quede en una cuestión de buenos modales. Claro que es importante enseñarles normas de cortesía: que saluden, que pidan la bendición, que no interrumpan y que digan por favor y gracias, pero creo que nuestra labor como padres debe ir más allá: es importante que nuestros hijos sean agradecidos, que aprecien las cosas que tienen, y que sepan darse a los demás en la misma medida. Que reconozcan que lo bonito de un regalo no es lo material, sino esa partecita del otro que viene dada en un presente. Y que sepan reconocer que los mejores regalos son los que hacen que nos entreguemos un poquito más a los demás.

Es por esto que creo firmemente que desde muy pequeños tenemos que enseñar a nuestros hijos que se den a los demás. Siempre le agradeceré a mis padres el llevarme desde chiquita a fiestas, parrandas o cualquier otra celebración que organizaban en orfanatos, ancianatos o sencillamente sitios en donde había mucha necesidad. También vi ejemplos de familiares que, aunque tenían muchos hijos, (y la excusa perfecta para quedarse tranquilitos en sus casas,) aprovechaban cualquier ocasión para hacerse amigos de algunas personas necesitadas de su entorno y celebrarles cumpleaños, bautizos y hasta alojarlos en su casa (aunque no cabía un alma) cuando tuvieron alguna necesidad.

Es muy fácil: en nuestro país hay muchas necesidades, y muchas oportunidades para darnos a los demás. Y no es sencillamente dar una limosna, o reglar un juguete, es dar de nuestro tiempo, conversar con un viejito, ir a cantar aguinaldos a un hospital, darle palabras de aliento a una madre o hacerle la manicure a una abuelita. Todas estas cosas harán la diferencia en nuestra vida, y en la de nuestros hijos, porque se darán cuenta que ser agradecidos no es solamente dar las gracias, es darse cuenta de que tienen mucho… mucho más de lo que necesitan y que lo único que los hará realmente felices es darse a los demás. En navidad o en cualquier época del año.

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