EDUCANDO

«Mamás malas»

Por: MARÍA VERÓNICA DEGWITZ /

Hoy no están de moda las «mamás malas». Las que dicen no a una fiesta cuando todas las demás dicen que si. Las que dejan llorar un poco, porque saben que no pueden complacer cada caprichito. Las que no hacen comida diferente y dejan que su hijo se acueste sin cenar, si no quiso comer, para enseñarles a no ser caprichosos. Las que dejan que sus hijos se aburran en la casa un rato para que desarrollen su imaginación y creatividad. Las que reconocen que necesitan tiempo para ellas y para su matrimonio y no se sienten culpables de exigir este tiempo a sus hijos.

Creo que a veces nos falta rescatar un poco esto de ser «mamás malas». Nos esforzamos tanto por ser buenas mamás, por quedar bien, por complacer a nuestros hijos que nos convertimos en aquel título de libro: hijos tiranos, padres obedientes. No quiere decir con esto que nos convirtamos en unas ogras que hagamos sufrir a nuestros hijos sin necesidad, sino que a veces tenemos que olvidarnos de qué dirán e incluso de la satisfacción momentánea de nuestros propios hijos para hacer lo correcto.

Yo, por mi parte, me voy a proponer un poco esto de ser «mamá mala», pero siempre con mucho cariño y ternura, porque sólo ellos sabrán, cuando sean grandes, que todos esos permisos que no dí, esos blackberries que no compre y esas comidas que obligué a comer los ha ayudado a ser personas de bien, que saben manejar la frustración, que no esperan merecer todo del mundo y que saben que las cosas se ganan con esfuerzo, y con esto estaré contenta y sabre que siendo una «mamá mala» soy una buena mamá.

Reflexiones tomadas de un excelente libro que leí en estas vacaciones “Mean Moms Rule” de Denise Schpani. En otro artículo prometo hacer un resumen.

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