VIDA EN FAMILIA

Nuestras pequeñas renuncias…

Por: MARÍA VERÓNICA DEGWITZ /

Acaba de pasar el día de la madre, y hemos recibido cualquier cantidad de felicitaciones y elogios por la labor que realizamos con mucho amor todos los días.  Sin embargo, a veces somos nosotras mismas las que, a pesar de estar felices y orgullosísimas de ser mamás, tenemos muy presente a todo lo que hemos renunciado para hacerlo.
Y lo tenemos mucho mas presente cuando nos reunimos con personas que no están en la misma etapa de la vida que nosotras, y en seguida nos empezamos a comparar: “Conchale, mira que lindo tiene el pelo, seguro le dio tiempo de secárselo y arreglarse con calma…” “¿Te vas a Los Roques mañana? ¿y ni siquiera has hecho maletas?” “¿Ir a tomar café hoy a las cinco de la tarde? Déjame ver si consigo con quien dejar a los niñitos…
Es que para ser mamá uno tiene que renunciar a muchas cosas. Renuncias por ejemplo a estar limpia (porque SIEMPRE tienes una mancha de barro, chocolate, moco o sopa); renuncias a trasnocharte en una rumba (porque vas contando: me quedan 4 horas de sueño, me quedan 3, 2, 1 ahhhhh); Renuncias a escribir un artículo de este blog en paz (porque aunque no lo crean ya los niñitos me han parado de esta silla CUATRO veces) y bueno… renuncias a muchas cosas más.

Sin embargo, como dice mi papá: cada elección implica una renuncia, y creo que es en eso en lo que nos tenemos que enfocar, en nuestra elección. Nosotras elegimos ser mamás, elegimos formar una familia, y tenemos que elegir todos los días quitarle importancia a esas pequeñas renuncias, que a veces nos cuestan, y darnos cuenta que no estar limpias, no tener mucho tiempo para nosotras, o no dormir bien, no se comparan con lo que estamos haciendo por la humanidad: estamos formando seres humanos… y eso… bien vale cualquier renuncia.

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