LO QUE SE VE HOY EN DÍA

¿Niña o varón?

Por: MARÍA VERÓNICA DEGWITZ /

El otro día leí que una pareja inglesa decidió criar a su bebe sin un sexo definido, es decir, no le dirían a nadie si el bebe era niña o varón y se abstendrían de imponerle cualquier rasgo femenino o masculino para que ese bebe decidiera lo que quisiera ser. Esas personas creen estar clarísimas, excepto por algo: ese bebe ES algo, y ese sexo no se lo dieron ellos, sencillamente es su naturaleza y no se puede evitar.
Creo que hoy en día hay una confusión sobre lo que es una imposición cultural y lo que corresponde a la naturaleza humana. Creemos que las conductas femeninas o masculinas son aprendidas y que todos somos un disco duro en blanco al nacer.  Numerosos estudios han demostrado lo contrario: somos personas sexuadas, y esto no se identifica nada más en el cuerpo, sino en la manera de pensar, actuar y comportarnos.
Estamos tan obsesionados con ser progresistas y con la igualdad, que nos olvidamos que hay un mundo inmenso para explorar, y para ayudar a nuestros hijos a explotar su personalidad femenina o masculina. Y no es cuestión de regresar a la época de sumisión de la mujer: debemos dejar muy claro a nuestros hijos que todos somos iguales en dignidad y que, como personas que somos, tenemos los mismos derechos. Sin embargo es bueno que tengan claro desde pequeños que hombres y mujeres no somos iguales y está bien que sea así.
No es tampoco cuestión de repetir los clichés comerciales que se imponen a nuestros hijos (princesas para niñas y héroes para varones). Creo que les estamos haciendo daño a nuestros hijos cuando sólo los exponemos a una parte de esa personalidad femenina o masculina y dejamos otras por fuera. Es bueno que además de la belleza (princesas) se exponga a las niñas a características profundamente femeninas como la ternura, la empatía con las personas, el fijarse en los detalles, o su excelente capacidad de comunicarse; y que se exponga a los varones además de a la fuerza física (superhéroes) a su capacidad de solucionar problemas, a su  inclinación por ayudar a los demás, a su sentido de la lealtad y de la amistad.
También tenemos que borrar la noción de que sólo las mujeres pueden ayudar en la casa, y esto lo podemos hacer dando encargos en la casa, para que se den cuenta que todos tenemos igual responsabilidad y todos tenemos que colaborar para que la familia salga adelante.

Vamos a darnos cuenta de la riqueza que tenemos como personas femeninas o masculinas y  vamos a ayudar a nuestros hijos a encontrar lo propio en su personalidad, sólo así podrán desarrollarse, y podrán tener relaciones sanas en el futuro.

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